Thursday, 29 March 2007

El fenómeno Pagafantas

No me puedo ir sin antes comentar la enorme proliferación del fenómeno Paganfantas que se está dando en el mundo del celuloide (una chica Pagafantas es toda aquella que cada vez que está borracha tiende a comportarse como una 'desaforada hedonista'; y que además disfruta grabando en vídeo o fotografiando dicha conducta, arruinándose así la vida). Veamos unos ejemplos ilustrativos:
...
- Elsa Pataky NO es una chica Pagafantas (es, simplemente, una descuidada).
...

- Lindsay Lohan NO suele ser una chica Pagafantas (estas imágenes pertenecen a un rodaje).
...


Entonces... ¿quién debe considerarse digna de ese título?





Pues sí; por ejemplo Paris Hilton (¡no he puesto los vídeos buenos porque me marcarían el blog! :-)
...


Pero quien se lleva la palma en esta ocasión es Rumer Willis (arriba retratada), una de las hijas de Bruce Willis y Demi Moore que con tan solo 18 añitos ya nos ha dejado estas instantáneas para el recuerdo:
...

Wednesday, 28 March 2007

Recordando... Le voyage dans la Lune, de Méliès (1902)

London Calling





‘Curiosamente, señor, no
existe ningún intelectual
que desee irse de Londres.
No, señor, porque cuando
alguien está cansado de
Londres está cansado de la
vida; Londres tiene todo lo
que la vida puede ofrecer’…



Dr. Samuel Johnson (1777).


¡y hacia allí partiremos mañana mi Clementine y yo (su humilde guía)! Ya estuve antes en Londres, ya lo disfruté antes, y por eso (y como ya os conté en otra entrada) hace un mes decidí regalarle esta ciudad a mi chica por su cumpleaños…


…y después, me iré frente al mar. Por tanto os debo advertir de que Joel Loves Clementine estará, por mi parte, un poco muerto durante estos días de vino y rosas. Al menos es un alivio poder huir del Carmageddon que actualmente asola a mi Avenida (tres atropellos en dos días); esto parece el retorno de… ¡El diablo sobre ruedas! :-)



El germen de Joel Loves Clementine (un tributo a Émile Reynaud y los hermanos Lumière)



Tuesday, 27 March 2007

La Costa Brava: Velocidad de crucero

Olímpicos en la piscina
juegan a romperme el corazón
Jóvenes en la pensión
ya sé lo que vamos a hacer hoy

Le pido el coche a mi hermano
Tenemos todo, todo
Luego vamos a nadar
A bañarnos los cinco
En este sitio nos conocen
Yo lo que tengo es hambre
Ríos quiero atravesar
Antes de ser mayor

Jóvenes en la pensión
Ya sé lo que vamos a hacer hoy
Olímpicos en la piscina
Quieren que les presten atención

Le pido el coche a mi hermano
Nos lo metemos todo
Luego vamos a nadar
A bañarnos los cinco
En este sitio nos conocen
Yo lo que tengo es hambre
Ríos quiero atravesar
Antes de ser mayor

Le pido el coche a mi hermano
Tenemos todo, todo
Luego vamos a nadar
A bañarnos los cinco
En este sitio nos conocen
Yo lo que tengo es hambre
Ríos quiero atravesar
Antes de ser mayor

Olímpicos en la piscina
juegan a romperme el corazón

X CONCURSO DE RELATOS BREVES SAN VICENTE FERRER (Zaragoza)

Ya sé que éste es un blog principalmente de cine, pero hoy voy a hablar de otro tipo de chascarrillos, ya que acaban de telefonear para decirme ¡que soy el Primer Premio del X Concurso de Relatos Breves San Vicente Ferrer (fundador de mi universidad)! Para mí esto es un gran orgullo, y me llena de ilusión, pues es el segundo premio que gano gracias a lo que escribo (y el primero fue un concurso de mi colegio a la edad de siete años, así que...). Aquí os dejo mi relato, que es un relato que escribí hace tiempo (eso sí, repleto de pequeñas modificaciones):
-Mi aprendiz-
"Quizás, después de todo lo que vivimos juntos, no estuvo bien ser tan brusco y terminar así contigo. Todavía recuerdo -y creo que jamás olvidaré- la cara que se te quedó cuando todo acabó entre nosotros, mientras me alejaba. Estabas destrozada, y destrozada seguirás hasta que alguien te encuentre perdida porque así fue como te dejé; como a tantas otras, sí, pero a la vez como a ninguna, ya que ahora eras tú: mi aprendiz.

Antes, durante y después de ti jamás soñé con una Luna tan plena: una que me escuchara, que no estuviese de paso… una que me quisiera tal y como soy. Siempre resonará en mis recuerdos aquella fría madrugada en la que descubrí, entre irritante publicidad y correo basura, un mensaje tuyo. Nikita te hacías llamar -¡tú siempre tan ambigua!-; aún no eras Alicia y mucho menos mi aprendiz. Parecías interesada en uno de los ensayos que por aquel entonces esbozaba, esos garabatos autocomplacientes que publicaba asiduamente en un perdido rincón de la red; y más concretamente, en mis nocturnas reflexiones acerca del esteticista ensayo que De Quincey publicó en 1827 con el título de ‘On Murder considered as one of the Fine Arts’. Así surgiste tú, mi eterno amor: como una flor temblorosa fruto de mis desvelos literarios… y contesté a tu llamada, frustrando su vocación de perdida… y tú a la mía, y así sucesivamente.

Me tocó ser tu Prometeo y te entregué encantado el feraz fuego sagrado. En mis manos y con el tiempo descubriste lo peor de Cioran, El fotógrafo de Michael Powell, la sádica Justine, Lilith, prohibidos vestigios hedonistas, El barco ebrio de Rimbaud, más de un perverso arcano y mil y una oscuridades. Y también con el tiempo, tras esa caótica amalgama de oscuros seres y conceptos, Nikita consiguió despojarse del lastre de sus máscaras y sus velos, revelando una augurada sombra que se presentó como Alicia. Te aseguro, estés dónde estés, que aunque por aquel entonces todavía no tenías un rostro para mí, durante todos mis largos ocasos de sueño o vigilia lograba forjarte uno tras otro, gracias a mi paciencia de prístino cíclope soñador.

Por tanto, con el tiempo -¿con quién si no?- empezamos a creer conocernos, y fue sólo entonces cuando empezaste a destapar ante mí tus secretos más mundanos. Me hablaste sin ambages de tus anhelos, de tus impulsos, de tus fracasos… me hablaste, por ejemplo, de tu amanecer en Brual, y también de tu incompleta carrera en la facultad de económicas de tu -nuestra- ciudad, la cual todavía abordabas cada cuatrimestre sin fuerzas, pero con cierta e injustificada esperanza; y pronto nos reímos juntos de la apocalíptica teoría de Malthus y de tantos otros falsos profetas. Tras estas sinceras confesiones no tardé demasiado en descubrir tu verdadero rostro, y sin darme apenas cuenta me vi esperándote cada mañana en la puerta de esa antigua facultad, queriendo arrancarte de sus garras y llevarte entre las mías.

Y la verdad es que te dejaste llevar… quizás demasiado pronto. Creo que sabías cómo era yo realmente, y lo peor de todo: creo que te gustaba. Sólo así comprendo tu extraña y pasmosa ductilidad… qué poco te costó dejarlo todo para acompañarme a vagar por mi colección de callejones sin salida; qué poco te costó hacer de mi orbe tu orbe; qué pronto pude navegar, cada noche, con mis manos sobre tu cuerpo.

En una de aquellas noches que ya no vuelven, de nuestras sucias noches pasadas, entre besos, tequilas y colchones rotos mi boca farfulló entre jadeos tu nuevo alias. Mi aprendiz te bauticé, y tú reíste, y desde entonces nunca fuiste más Alicia, sino mi aprendiz, mi dulce aprendiz, a pesar de que cada día me preguntase qué te enseñaba que no supieras mientras yo, pretendido maestro, aprendía sin cesar de tus palabras, de tus silencios…

Una vez vinculados por nuestra extraña relación de pupilaje, una vez inseparables, unidos de una forma tan insana que tejía espejismos de eternidad, vagamos por las calles sin rumbo fijo, y en la oscuridad te enseñé trucos secretos y juegos de alquimia -naderías- mientras tú me mirabas con ojos despiertos e intentabas seguir mis pasos, darles alcance o incluso doblarlos… y muchas veces lo lograbas sin ni siquiera arrebolarte, y yo era el sorprendido; y tras esto, todavía atónito, olvidaba técnica, juegos, trucos y destrezas, perdido en la humedad de tus piernas.

(Sabes, mejor que yo, que al cruzar la línea no quedó sitio para la teoría o las palabras: tan solo para la más impura e irreversible actividad).

Por el día pululábamos hastiados entre el informe y gregario gentío, ocultando nuestros rostros nocturnos bajo máscaras anodinas repletas de forzada indiferencia. Y nadie sospechaba de ti o de mí, de ese par de lobos amantes embutidos en asfixiantes abrigos de lana. Y balábamos, fuerte, aguardando nuestros aullidos de placer y locura para la noche, la eterna noche sin barreras del maestro y la aprendiz, mi aprendiz. Tú fuiste mi Luna, ¿y la noche? Nuestro férreo bastión.

Al comenzar este lábil juego expiró el plazo de las excusas y los secretos. Tú lo sabes, mi aprendiz: ambos fuimos culpables. Creíste entender las normas y te apuntaste a la partida, y yo permití que jugaras con tus propias reglas. Nuestro juego fue intenso, y muy peligroso. No sabría decir quién de los dos disfrutó más con él, pero sí sé que ni tú ni yo ignorábamos que quien juega -y más quien lo hace con fuego- con suerte pierde, y sin ella se quema. Sí, mi aprendiz: ambos fuimos culpables. No tuvimos suerte pues nunca perdimos, y entre ígneos destellos seguimos saliendo denodadamente cada noche, a cazar quién sabe qué. Un anónimo día, una triste mañana de resaca tan pesada como las anteriores, decidí romper los lazos que nos unían y terminé contigo. Y creo que ambos fuimos culpables. Tú ya me conocías -¿por qué te sorprendió?- y yo también creí conocerme: creí que sería fácil, tan fácil como siempre, pero ahora eras tú, mi aprendiz. Y ahora, tu gesto herido y redivivo me persigue a todas horas… en el metro; en la cocina; en los parques; en las calles; hasta en las otras caras… tu rostro me persigue en la noche.

Y nuevamente ahora, cuando sé que nada volverá a ser como antes, cuando abro mi cámara frigorífica y veo todos estos anónimos restos de carne sin vida, pienso una vez más en cómo terminé contigo, en cómo te destrocé; pienso en tus ojos transidos y en tu cara ensangrentada; pienso, una vez más, en tus inertes pedazos de piel arrancada tendidos sobre la acera, y perdido entre quimeras sueño patéticamente con lo feliz que podría haber sido un desequilibrado asesino en serie como yo junto a una aprendiz como tú."

Monday, 26 March 2007

Recordando... Aqui llega Condemor, el pecador de la pradera

Hannibal: el origen del mal (Paris je t’aime, los cines Buñuel, El velo pintado, etc)

Este sábado tuve la oportunidad de ver junto a mi Clementine Hannibal: el origen del mal, nueva precuela sobre los orígenes de Hannibal Lector (esta vez centrada en la verdadera génesis del monstruo, en las heridas prístinas). En realidad, más que por el film en sí acudí a las salas por lo que el personaje, Hannibal Lecter, representa para mí. Yo siempre he sido un acérrimo curioso y una especie de admirador de todo aquello oculto, añejo, extraño, desconocido, complicado o que conlleve a ‘cruzar la línea’, sea en la dirección que sea: Jesucristo, el marqués de Sade, el universo, Hitler, el hedonismo, Rimbaud, el mito, las drogas, el arte, el amor, el sexo, la muerte (y la vida, claro)… y por supuesto, junto a la muerte siempre se han encontrado sus ‘generadores’, que también me han fascinado siempre: ‘Dios’, el destino, el hombre, el tiempo… los asesinos… y aquí me detengo, en los asesinos; en los dadores de no-vida. Aún recuerdo el nombre de los primeros que se cruzaron en mi vida: Pee Eltar en la ficción (semi protagonista de un olvidable panfleto fantástico) y quizás Henry en la realidad. El primero, fue también mi primera dirección de correo electrónico. Tras esto descubrí el origen de su nombre, e incluso ensalcé en púberes garabatos su condición; hasta hoy, que todavía no los comprendo pero (experimentos y juegos aparte) los detesto, ya que representan lo que nunca debería ser.

No obstante, en el camino ha quedado mi actual email, hannilecter@hotmail.com; y él, Hannibal, es el único culpable de esto. He de ser sincero y confesar que me pregunto muchas veces: ¿en qué momento o en qué circunstancias pude sentirme orgulloso de denominar así a mi dirección de correo electrónico? E intento recordarlo, pero no lo consigo. No es una cuestión moral, ni mucho menos. Es que simplemente no creo haber admirado nunca en demasía a tal personaje. No es el Kaiser Sozé de Sospechosos Habituales, ni el Tony Montana de El precio del poder. No es el Travis Bickle de Taxi Driver, ni el Raoul Duke de Miedo y asco en las vegas. Y -ni muchísimo menos- tampoco es Tyler Durden, ese espejo deforme de Jack en El club de la lucha que tanto representa y a quién le debo nick en este blog, en el messenger y en mis escritos. Sin duda, si alguna vez me embrujó como a Clarice su aspecto de dandy caníbal, sería por culpa de El silencio de los corderos. Pero el halo de misterio y la autosuficiencia que destila en este film se me antoja hoy prepotencia fútil, su agresividad achaques de viejo desesperado, y esas citas intelectuales un recital-monólogo de besugo. Y es que prefiero mil veces más al asesino inteligente, al psicópata de Se7en (David Fincher again), que a burdos holocaustos de carácter antropófago. El resto de aprovechamientos económico-empresariales del personaje (por parte del cine y también de Thomas Harris) me pillaron ya mayorcito, y si en Hannibal me resultó tan antipático que deseé con todas mis fuerzas verlo devorado por aquellos cerditos, en El dragón rojo ya sólo esbocé bostezos y sonrisas escépticas mientras intentaba concentrarme en la artesanal labor del maestro Edward Norton. Por eso, puede que Hannibal: el origen del mal contenga más fallos o imperfecciones que el resto de películas sobre el personaje, que sea un descarado ejercicio de productor avispado y que en ella no veamos a Anthony Hopkins (algo que para mi resulta un gran alivio); y puede también que se insista demasiado en su alma de ‘monstruo’ o que el rollo samurai y su oriental tía chirríen por los cuatro costados, pero es un verdadero placer ver a un Hannibal joven, fresco y más desquiciado y gore que nunca, haciendo brochetas de mejillas con champiñones y con esa sádica sonrisa que sólo un magnífico actor como Gaspard Ulliel puede conseguir. Definitivamente un gusto, pequeño pero un gusto, y -al contrario de lo que podría parecer- un soplo de aire fresco para el personaje que me reconcilia levemente con ese email que siempre me acompañará.



A Gaspard Ulliel lo vi hace tiempo en Largo domingo de noviazgo, film post-Amèlie (ese psicodélico y delicioso cuento parisino) de Jean-Pierre Jeunet, como amnésico novio de la -todavía- protagonista y -aún no mi- musa Audrey Tautou. Pero la última vez que recuerdo haberlo visto, con el pelo bastante más largo -y en plan ambiguo-, es en uno de los cortos de Paris je t’aime, anodina y poco recomendable película (pese a la ristra de directores ‘de culto’ que participaron) que hubiese comentado si no llego a olvidar al día siguiente. Lo único que merece un poco la pena, que yo recuerde, es el corto de Alexander Payne, el de Natalie Portman y su novio ciego (menuda carrerita se pega guiada por el invidente) y siendo generosos, el de Nick Nolte haciendo de abuelo o el de la chica musulmana.

Lo que sí que merece la pena es elogiar a los cines Buñuel -cines en los que se proyectó Paris je t’aime-. En la mayoría de cines y multisalas de mi ciudad ya sabes lo que te vas a encontrar: ‘Epics movies’ o ‘Diamantes de sangre’… y luego están los cines Renoir, más centrados en películas europeas, españolas y documentales (ahora mismo, por ejemplo, me interesaría ver 3 de las 4 películas que tienen en cartel -Teresa, el cuerpo de Cristo, El jefe de todo esto y La vida de los otros-). Pero cuando nos encontramos con una película incapaz de entrar en estos dos extremos y que se ha estrenado en Zaragoza, sólo deberías buscarla en un lugar: los cines Buñuel. Es aquí donde vi Irreversible. Donde vi Última llamada. Donde vi… Ingenuas y peligrosas. Sí; en mi ciudad sólo hay un cine capaz de admitir en sus salas estos tres tipos de películas, y es este. Por tanto, lo mínimo que merece es una gran ovación: ¡larga vida a los Buñuel! :-)



Ayer también vi El velo pintado, con Naomi Watts y Edward Norton (again) haciendo de pareja mal -y posteriormente bien- compenetrada. La verdad es que no estuvo mal; a pesar de que al principio me riese más que otra cosa (algo malo, ya que no es para nada una comedia) luego te vas metiendo en la historia cada vez más. Eso sí: no llegué a emocionarme demasiado en ningún momento (y ese encuentro final me parece más forzado…). Mis acompañantes sí lo hicieron, y alguno salió encantando con la película, pero la verdad es que yo prefiero mil veces otro film reciente que para mí también habla del amor en los mismos términos: El nuevo mundo. No sé decir qué diferencia real existe entre estas dos películas, pero sé que olvidaré El velo pintado en unas semanas mientras que esta otra película logró emocionarme en su día y me convenció lo suficiente como para adquirirla en Dvd y buscarle un hueco en mi lista de films favoritos.

Y de madrugada también visioné en la 2 Jules et Jim, creyendo que éste era el film que movía a los 3 protagonistas de Soñadores a correr por aquel museo (¿recordáis la escena?). Una vez vista he desechado tal idea (creo), pero en absoluto me arrepiento de haberme quedado a verla. La película de Moreau y Truffaut me ha parecido -al igual que a la mayoría de críticos- una de las obras maestras del cine francés. Su comienzo imparable, ‘videoclipero’, su lenguaje visual, su guión, sus personajes… todo me ha dejado boquiabierto. Y sí: puede que no fuese ésta la película que mueve a la cinéfila de Eva Green y compañía a correr por los pasillos del museo, pero estoy seguro de que Bertolucci la tuvo en mente mientras filmaba Soñadores. Una auténtica joya, de verdad.


Thursday, 22 March 2007

Hey! Everybody loves Pixies



...Y otro buen 'Hey!' más: El Hey ya! de Outkast

Musas (5): Eva Green (un pequeño regalo para Salmón Sebastian:-)



Eva Green



(Breve) filmografía básica (a día de hoy):



- Casino Royale (2006).



- Arsène Lupin (2005).



- El Reino de los Cielos (2005).



- Soñadores (2003).
Eva Green







Eva Green en Soñadores:



En Soñadores (yendo al grano:-):



Trailer de El reino de los cielos:



En los Oscar 2007:


Trailer de Casino Royale:



Capturas:


PD: Y esta es Marlène Jobert, SU MADRE (¡MQMF, MQMF!):






¿Cúal será la próxima? Paciencia...

Wednesday, 21 March 2007

PD al Paganfantas (y un collage 'femmefataliano')

Cuentan que en la cima de su popularidad Eva Perón hizo un viaje por tierras italianas, y no en todos los lugares la recibieron bien. Evita se quejó a uno de los caballeros que la acompañaban de que alguien le había gritado: “¡Puttana!”, y el señor le respondió, intentando ‘tranquilizarla’: “No haga caso, señora. La gente es así. Mire usted: “hace 15 años que yo no me subo a un barco y todavía me siguen llamando almirante.”

Esta es la anécdota que le recomendaría recordar a la protagonista de el Pagafantas, porque sí: un sólo segundo de tu vida puede cambiar radicalmente la percepción que los demás habían ido forjando de ti a lo largo de toda su vida.

Cambiando de tema... seguro que recordáis el streeptease de Femme Fatale que dejé aquí colgado hace tiempo, pero no creo que os acordéis de que en esa deliciosa película, fruto del Brian de Palma más excesivo, Antonio Banderas interpretaba a un ex-paparazzi reciclado en artista que buscaba crear un gran collage que reflejase todo lo que veía tras su ventana. Pues bien: mi ventana es más pequeña, y mis aptitudes fotográficas son menores, pero ayer yo también hice un collage inspirándome en esa idea (dentro de poco intentaré colgar varias fotografías que me han impresionado, haber si así expandimos aún más este blog hacia límites no estrictamente cinematográficos -pero haber si me da tiempo, porque ya os debo una de musas:-)-):


Chascarrillos...(en honor a esta página)

Otra noche conectado tragándome la innumerable mierda como diría Tyler, y ya van..., mejor no pensaré en las horas perdidas, mejor aún no las llamaré perdidas, las llamaré "semiaprovechables". No me sirven para nada a efectos de la sociedad pero mi mente se distrae, algo que no puede conseguir esas cosas que la sociedad o mejor dicho la idea de la sociedad considera buenas. Y desde aquí con Nacho Vegas de fondo "...anoche oí a dos tipos planear una guerra nuclear, mientras me hacía un té...", he encontrado un blog y en él una entrada que me ha llamado la atención.
.
Descriptible en 71 palabras

Yo conocí a una persona que se inflaba de cocaína, alcohol y porros los fines de semana; y que le daban pavor las redes inálambricas porque “podrían producir cáncer”. En los momentos de resaca odiaba la globalización e iba a una que otra manifestación a favor del comercio justo o Palestina. Vestimentas alternativas para no pasar desapercibido. Pelos al viento. Gafas oscuras a la moda e hiperactividad al hablar. Poca concentración.
.
Sólo quería meter la entrada porque me hizo gracia, no quiero exaltarme y empezar a despotricar. Aunque me gustaría pedirle a Tyler que metiera la canción escrita por él dedicada a un amplio espectro de gente, sé que la tendrás que retocar un poco para no ofender directamente a nadie. Si no sabes de cúal hablo consultame, pero creo que te he dado suficientes pistas.
.

Como ya dije estaba escuchando Nacho Vegas, y escuché una de mis favoritas "Cerca del cielo" donde se habla de Sísifo, y quería comentarlo. Sísifo era un personaje de la mitología griega que hizo enfadar a los dioses con su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un pedrusco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que inevitablemente volviese a caer rodando hasta el valle.
.
.
Albert Camus desarrolla este mito en un extenso ensayo (que quiero leer), aquí os dejo un copy/paste de wikipedia:
.
Camus desarrolla la idea del "hombre absurdo", aquél que es perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencialismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.
En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: "Uno debe imaginar feliz a Sísifo", declara. Volviendo a su pregunta original, concluye que el suicidio nunca está justificado.
Camus presenta el esfuerzo inútil e incesante de Sísifo como una metáfora de las vidas modernas consumidas en inútiles trabajos en fábricas y oficinas.
.
Cerca del cielo
.
Si pudiera elegir
sólo un deseo
pediría vivir
siempre cerca del cielo.
Un cielo tan real
como el abismo,
en una guerra tan cruel
como la de uno contra uno mismo.
,
¿Querrás consentir
a quien quiere vivir así,
como Sísifo?
.
Empeñado en subir, para luego bajar
por pendientes imposibles. No cejé un
tanto así y al final conseguí completar
los catorce ocho miles, y aún me sobró
tiempo para gritarle a los astros: “ved
lo que soy”, y que el resto no es más
que guijarros que caen al vacío.
..
Sólo yo contra mí
y contra los elementos,
calculando al milímetro
el más leve movimiento.
Mi cruz es de piedra
y mira al precipicio.
Seguiré hasta el final,
seguiré hasta el día del Juicio.
.
¿Querrás consentir
a quien quiere morir aquí,
en los Alpes?
Y que vuelve a subir, y después
descender por terrenos casi
impracticables. Si consigo avanzar tal
vez logre ahogar algo dentro de mí
inextirpable, algo que se retuerce y que
no se detiene y que hará que ahora
vuelva a repetirlo: cuando haya de
morir quiero hacerlo aquí,
CERCA DEL CIELO.
.
Y me aferro a una roca más dura que
dios y la falta de oxígeno nubla mi
cabeza y sé que un poco más bastará
para salvarme, un centímetro bastará
para salvarme, una sola gota bastará
para salvarme, un poco de paz bastará
para salvarme.

Monday, 19 March 2007

Recordando... Mentiras Arriesgadas (y el streptease Jamie Lee Curtis:-)

El Pagafantas

No tiene nada que ver con los temas habituales del blog pero se merece una entrada. Así titulo esta entrada porque así se conoce este video. Un video en el cual se ve a una chica muy borracha "haciendo el tonto" y a su amigo mirándola y grabándola. Una situación que cualquiera desearía porque además esta muy buena, pero que el chico no sabe aprovechar. No sólo es este video sino también otro con la justificación de la chica dos años después. Da pena verla como se justifica, como intenta culpar a todos los que disfrutan viendo su video, los que opinan que guarra, que ganas de sexo, y disculpeme señorita pero sólo tiene que volver a ver el video para darse cuenta que esa noche le apetecía sexo y le apetecía mostrarse. Recuerdo un par de frases textuales "vamos a hacerlo Alberto", "Comeme el coño". ¿Interpretaremos mal? No sé, pero creo que se le insinúa, y agradecida debería de estar de que su amigo no se la follase, cosa que yo dudo ya que vemos 7 minutos de una noche muy larga. Sólo pongo un video de la justificación, como siempre podéis encontrarlos en Youtube los otros dos videos que faltan, pero no merece la pena dice lo mismo todo el rato.


La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas (Cap: 5: La imagen cruel)


¿Alguien recuerda el libro de Román Gubern titulado La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas al que dediqué una entrada hace tiempo? ¡Yo tampoco! Pero el caso es que lo terminé hace bastante en mis ratos muertos perdido en la Biblioteca Pública de Zaragoza (NOTA: La imagen que encabeza este texto es un reflejo auténtico del ambiente de lectura que predomina en este edificio:-) y me resultó tan interesante como prometía en un principio. El problema es que mi naturaleza olvidadiza hubiese logrado que no comentara más el texto en este blog si no llego a encontrarme con esbozos sobre el libro en el borrador de mi móvil hace dos días. Pero los encontré, los releí, y escribí esta entrada, en la que resumo (aunque resumir es decir mucho, pues no recuerdo la mayor parte del libro y mis comentarios se basan en fortuitas anotaciones de mi móvil) el quinto y último capítulo, el que inspiró a Amenábar para escribir Tesis (y el más interesante junto con el primero y el segundo -que todavía no he comentado-).

Capítulo 5: La imagen cruel.

Román Gubern nos recuerda desde el comienzo del capítulo que en el arte siempre han estado presentes la crueldad y los sentimientos contradictorios que se producen al visionarla (y los juegos que esto da lugar): un buen ejemplo de ello, dice el autor, es la Flagelación de Hans Holbein expuesta en el museo de Basilea, que nos muestra descaradamente la visible erección del verdugo flagelador (¡recordemos también a los tarados de Hostel!).






Después, realiza un análisis en profundidad de esta cuestión para terminar centrándose en el mundo del cine. Con la famosísima El acorazado Potemkin, de Eisenstein, este director logra una de las primeras escenas crudelísimas del cine, según Gubern, jamás vista antes. Aunque parecía difícil superar la crueldad de algunas de estas imágenes, en 1929 Buñuel estrena Un perro andaluz, que contiene la mítica escena del ojo seccionado. Lo más fuerte de esta escena es que el corte filmado es un corte real; no es un ojo humano, sino animal, pero es real y ‘se nota’.






La censura atacará fuerte a la representación de la crueldad en el cine, al igual que atacó desde siempre a la imagen pornográfica, pero los directores siempre se refugiarán en ambigüedades, y en lo que ‘el ojo no ve’ Incluso El signo de la cruz, del correctísimo Cecil B. De Mille, contiene ciertas imágenes de gorilas acechando a cristianas en el circo que rozan lo no permisible. Una de las películas resaltadas por Gubern en este capítulo es la archiconocida (e interesantísima) La parada de los monstruos (oí una vez que la palabra freak adquirió su significado a raíz de esta película, pero desconozco si este rumor es cierto -personalmente no me parece demasiado probable, e incluso puede que lo haya imaginado-), que contiene reflexiones sobre el monstruo y lo feo realmente admirables.


Desde el comienzo, este film ya contiene destacables puntos fuertes, como la imagen del publico admirando a esa bestia que no podemos ver (y que analiza el efecto de ‘repulsa y admiración’ que lo cruel -lo feo- produce en nosotros). En este film, dice Gubern (y yo lo respaldo), los monstruos naturales no son los que nos asustan. Sí lo hace el monstruo artificial, el anteriormente envuelto por un halo estético favorecedor…


También se recuerda en este capítulo al film de culto de Michael Powell titulado El fotógrafo del miedo, con su malsano juego de espejos y su exploración de las raíces profundas de la tortura y la filmación y posterior regodeo producido por la visión de esa tortura (nos encontramos aquí con uno de los primeros estudios acerca del snuff y sus posibles motivaciones).






Tras estos dos importantísimos films, Román Gubern se centra en los dos tipos de terror más habituales del cine: el terror demoníaco (desde La semilla del diablo de Polanski a su antítesis, la pornografía de la crueldad, es decir, El exorcista) y el terror apocalíptico (desde La noche de los muertos vivientes de George A. Romero (en el capítulo Gubern no deja muy bien parado al género calificado gore: La noche de los muertos vivientes puede ser interesante, pero califica a películas como Holocausto caníbal -que se regodea entre burlas de lo cruel mezclando lo asqueroso, lo sexual y lo festivo- como ‘deleznables y oportunistas’) a Los pájaros de Hitchcock).

Pero también hay, aparte de estos dos terrores, otro tipo, otros monstruos: los inocentes perversos (La ingenua libertina de Colette, Lolita de Nabokov, Baby Doll de Tennessee Williams…). Y digo yo… ¿Los hijos de puta de ¿Quién puede matar a un niño? qué son? ¿Inocentes perversos, terror apocalíptico o demoníaco (personalmente, a mí no me convencen estas clasificaciones, pero el autor realiza un repaso tan completo al cine ‘cruel o de terror’ -aunque se olvide de algunos protagonistas típicos como los vampiros- que se le puede pasar todo por alto)?





Otras películas curiosas acerca de todos estos terrores son el Estoy vivo de Larry Cohen o Cromosoma3, de Cronemberg. El monstruo inocente no es algo típico, pero también ha estado presente en el cine, como por ejemplo Carrie, de Brian de Palma (¿y Frankenstein?)... Y con La noche de Halloween, de John Carpenter, comienza un nuevo género: el slasher, que tantas malas películas y repeticiones burdas nos ha dado.
Con el tiempo también nos llega un nuevo tipo de final, el final negativo, en el cual el vencedor resulta ser ‘el malo’, ¿ejemplos? El Nosferatu de F. W. Murnao, la Rabia de CronembergEl cine de terror también ha servido para estudiar el comportamiento del hombre en películas como El vampiro de Dusseldörf, con sus constantes guiños al psicoanálisis o El resplandor de Kubrick, en la que el director nos muestra la paranoia y autodestrucción que produce la soledad, contradiciendo así la idea de Defoe de que el hombre puede superar su aislamiento con esfuerzo físico y voluntad.

El exorcista inauguró en el cine comercial algo que ya hemos denominado como ‘la pornografía de la crueldad’. Frente a estas películas y la epifanía slasher (La matanza de Texas, por ejemplo) todavía quedó espacio para otro tipo de cine como Los ojos de un extraño, de Ken Wiederhorn... o Relámpago sobre el agua, de Win Wenders, en la que el director logra cruzar una nueva frontera: en el film, Wenders graba las conversaciones mantenidas con un amigo, enfermo terminal. Graba su agonía, el olor a muerte, pero se detiene en el final, evitándonos así la escena final, que por otro lado sentimos ya haber visto. En Relámpago sobre el agua, un documental tan impuro como el triunfo de la voluntad, se llega a la última frontera; únicamente con la película de Win Wenders y con el snuff la cámara deja de ser la máquina para rehacer la vida, como quería Marcel L’Herbier, y pasa a ser la máquina para robar la vida.

The Brave, de Johnny Deep, Videodrome, Hardcore, un mundo oculto o Asesinato en 8 milímetros estudian desde diversas perspectivas esa ultimísima frontera que supone el mito (¿?) de la snuff movie. Entre las reflexiones acerca del snuff que Gubern realiza en este capítulo (que son tantas y tan interesantes que merece totalmente la pena leer el original), encontramos que ‘en el cine snuff raramente hay violación: es el cuchillo quien sustituye al falo, y la mueca agónica de la víctima constituye la contrapartida trágica de la dislocación facial durante el orgasmo’…

No obstante, a falta de pruebas concluyentes, el género propiamente snuff (ya hay filmaciones de muertes reales, sí -las vemos, por ejemplo, de vez en cuando en cualquier telediario- pero en ellas no se tortura o mata a la víctima con el objetivo de filmarlo y visionarlo posteriormente por placer o incluso llegar a comercializarlo),




(AVISO IMPORTANTE: El vídeo que viene a continuación contiene imágenes de violencia explícita bastante desegradables -eso sin contar su burda manipulación política y su horrendo sonido-, así que tienes que ser mayor de 18 años para verlo)


el oscuro mundo reflejado en Tesis, continúa siendo un mito… Y digo yo: ¿por qué a la gente no le bastará con los placeres sencillos de la vida -coronados por la petit mort- :-)? ¡Si no se puede pedir más!


Al final de este capítulo (y de este libro) creo recordar (pero no me hagáis demasiado caso porque las anotaciones de mi móvil son bastante malas) que Román Gubern nos habla de films más actuales como La -gore- pasión de cristo de Gibson (¿o hablaba de ella en el capítulo 2 -La imagen religiosa-?) o Asesinos natos, y también (creo) hace un inciso para hablar de films en los que, al contrario de lo que suele ser habitual, el énfasis se sitúa en el punto de vista masoquista (Crash -la buena, la de Cronemberg-, La Pianista…) Al otro lado del espejo, en el otro extremo, tenemos el sadomasoquismo que nos viene de los países pobres de Europa del Este, en los que chicas jóvenes se dejan hacer por dinero humillaciones que bordean lo ilegal, y que Román Gubern no duda en criticar.

(AVISO IMPORTANTE: el link que incluyo a continuación pertenece a una página de contenido sexual de dudoso gusto (mi objetivo es tan solo el de ilustrar el último ejemplo de sadomasoquismo expuesto en este capítulo), así que si entras lo mínimo que debes tener es la mayoría de edad -y que conste: con leer mi entrada y tener algo de imaginación ya es más que suficiente-)

Saturday, 17 March 2007

Palabras (Conan, el bárbaro, Trainspotting, Con faldas y a lo loco, Poderosa Afrodita y La chaqueta metálica)...

Conan (Arnold Schwarzenegger) y Thulsa Doom (James Earl Jones), frente a frente en Conan, el bárbaro:

Conan: "¡Tú mataste a mi madre, mataste a mi padre, y a toda mi gente! ¡Te llevaste la espada de mi padre!"

Thulsa Doom: "Debió ser cuando era más joven. En otro tiempo, muchacho, yo buscaba el acero. El acero significaba para mi más que el oro o las joyas."

Conan: "El enigma del acero."

Thulsa Doom: "Sí. Tú sabes lo que es, ¿Verdad, muchacho? ¿Te lo digo? Es lo menos que puedo hacer. El acero no es fuerte, muchacho, la carne es más fuerte. Anda, mira. Allá, en las rocas, esa hermosa muchacha. (Thulsa Doom señala a una sacerdotisa que se encuentra en una planta superior). Ven a mi, muchacha, ven (La sacerdotisa se arroja al vacío, cayendo a unos metros de Thulsa Doom). ¡Esto es fuerza, muchacho, esto es poder! ¡La fuerza y el poder de la carne! ¿Qué es el acero comparado con la mano que lo maneja? Fíjate en la fuerza de tu cuerpo, el deseo de tu corazón... ¡Eso es lo que te doy! Qué lástima. Contempla esto en el árbol de infortunio. Crucificadle. "



El famosísimo monólogo de Mark Renton (Ewan McGregor) que da comienzo a Trainspotting:

"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas electricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus hamijos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos unos trajes en una amplia gama de putos quejidos. Elige el bricolaje, y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá y ver teleconcursos que empotan la mente y explotan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meandote encima en un asilo, siendo una carga para los jóvenes a quiénes has engendrado para reemplazarte. Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"

¿Quién no recuerda el final de Con faldas y a lo loco?

"He hablado con mamá por teléfono, ha llorado de felicidad. Desea que lleves su traje de novia con encajes blancos".

"Osgood, no puedo casarme con el traje de tu madre, ella y yo no tenemos el mismo cuerpo".
"Haremos que lo arreglen".

"¡No lo harás!. Mira, Oswood debo decirte la verdad. No podemos casarnos".

"¿Por qué no?".

"Bueno, en realidad no soy rubia".

"No importa".

"Y además fumo. Fumo como un carretero".

"A mí no me molesta".

"Y tengo un pasado muy agitado. Desde hace tres años vivo con un saxofonista".

"Te perdono".

"Y nunca podré tener hijos".

"Los adoptaremos".

"¿Pero es que no me comprendes?: ¡soy un hombre!".

"Nadie es perfecto".


Lenny (Woody Allen) y Linda (Mira Sorvino), en Poderosa Afrodita:

Linda: "Trabajé de camarera y en un salón de masajes. Y me hacía a algún cliente para sacar pasta. Y un día, mi amiga Sussy me propuso hacer una película, ‘La vulva alegre’, y le dije que sí. Y ahí me tienes, el primer día de plató, con uno follándome por detrás y dos tíos enormes dentro de mi boca a la vez. Y recuerdo que pensé: "Me gusta ser actriz. Voy a estudiar".

Lenny: "Es un modo de entrar en la profesión (...) ¿No tienes miedo de que cuando vaya a tu casa te ate y te asesine?".

Linda: "No. Siempre cobro por adelantado".


El mítico Sargento de Artillería Hartman (R. Lee Ermey), de La chaqueta metálica:

- "¡¿De dónde coño eres recluta?!"

- "¡Señor, de Texas, señor!"

- "No me jodas, ¡en Texas sólo hay vacas y maricones recluta cowboy, y tú no te pareces mucho a una vaca, así que ya sabemos lo que eres! ¡¿Te gusta mamar pollas?!"

- "¡Señor, no, señor!"

- "¡¿No te tragas los rabos?!"

- "¡Señor, no, señor!"

- "¡Tú debes de ser de esos tipos desagradecidos que cuando están dando por el culo no tienen ni el detalle de hacerle una paja al otro!"