Tuesday, 16 September 2008

Tyler Durden se toma un respiro

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Recién terminado el verano y muy cerca de su 23 cumpleaños, Tyler Durden ha decidido tomarse un año sabático. O prácticamente sabático.
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Como a pesar de existir otros dos colaboradores en Joel Loves Clementine sólo él publicaba entradas aquí desde hace un tiempo, el blog sufrirá un parón prácticamente total durante el intervalo de este año. Lo cual no quiere decir que si Tyler Durden experimenta un arrebato cinéfago no vaya a dejar aquí constancia de sus irrefrenables impulsos inconscientes. Si hay una película ineludible durante el año, habrá una inevitable entrada dedicada a ella. Pero esto sucederá en ocasiones puntuales y esporádicas (si Tyler no cambia de opinión de aquí a mañana, que no sería la primera vez).
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Quizás durante este año de relax bloguero Jack pueda dormir un poco más, pasar aún más tiempo con su Clementine, dar una estocada certera a su carrera y dedicar su literatura a otros menesteres e intereses. Nunca se sabe. Lo que sí es casi seguro que el ritmo infernal de publicación de este blog no se retomará hasta el próximo septiembre.
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Daros una vuelta por aquí de vez en cuando por si hay novedades (que alguna habrá, pues el amor al cine nunca morirá en Tyler y/o Jack), o para releer o disfrutar viejas entradas. Joel Loves Clementine siempre estará aquí.
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Hasta pronto (Y sabed que, no obstante, Jack va a continuar con su cinefilia a pequeña escala, en Filmaffinity, votando y criticando aquí y aquí. Jack's time is here -only this year-).
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Monday, 15 September 2008

Recordando... Apocalypse Now

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Ayer, a orillas del Ebro, mientras veía cómo los fuegos artificiales despedían la expo del agua zaragozana recordé el comienzo de Apocalypse Now...



"This is the end, beautiful friend.
This is the end, my only friend.
The end of our elaborate plans.
The end of everything that stands.
The end.


No safety or surprise.
The end.
I'll never look into your eyes again.


Can you picture what will be.
So limitless and free.
Desperately in need of some stranger's hand.
In a desperate land.

Lost in a Roman wilderness of pain.
And all the children are insane.
All the children are insane.
Waiting for the summer rain.
There's danger on the edge of town.
Ride the King's highway.
Weird scenes inside the gold mine.
Ride the highway West, baby.


Ride the snake.
Ride the snake.
To the lake.
To the lake.


The ancient lake, baby.
The snake is long.
Seven miles.
Ride the snake.


He's old.
And his skin is cold.
The West is the best.
The West is the best.
Get here and we'll do the rest.


The blue bus is calling us.
The blue bus is calling us.
Driver, where are you taking us?


The killer awoke before dawn.
He put his boots on.
He took a face from the ancient gallery.
And he walked on down the hall.
He went into the room where his sister lived.
And then he paid a visit to his brother.
And then he walked on down the hall.


And he came to a door.
And he looked inside.
Father.
Yes son?
I want to kill you.
Mother, I want to. . .


C'mon baby, take a chance with us.
C'mon baby, take a chance with us.
C'mon baby, take a chance with us.
And meet me at the back of the blue bus.


This is the end, beautiful friend.
This is the end, my only friend.
The end.


It hurts to set you free.
But you'll never follow me.


The end of laughter and soft lies.
The end of nights we tried to die.


This is the end".

(The Doors)

9 años después, Calamaro regresó a Zaragoza

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El día de la mujer mundial

Besar a mi Clementine mientras de fondo se escucha Te quiero en directo... ¿qué más se puede pedir a una noche de Sábado?

Thursday, 11 September 2008

Adiós a La Costa Brava


"Hazte camarera"


Magnífico concierto entre amigos. A Sergio le habría encantado.


Uno de los grupos más importantes de mi vida desaparece. Queda su obra.

"Unos que nacen, otros morirán;
unos que ríen, otros llorarán.
Aguas sin cauce, ríos sin mar,
penas y glorias, guerras y paz.


Siempre hay
por qué vivir,
por qué luchar.

Siempre hay
por quién sufrir
y a quien amar.

Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
la vida sigue igual...

... ¡y una mierda!"



"Déjese querer por una loca"

Wednesday, 10 September 2008

Recordando... Trainspotting

La mejor película del interesante Danny Boyle, una de las más notables de su década y -probablemente- también la mejor que se haya hecho nunca sobre las drogas (el vídeo muestra la mítica y divertidísima entrevista de trabajo de Spud, totalmente ciego).
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Irvine Welsh continuó las aventuras de sus personajes en la decepcionante Porno. Esperemos que si finalmente se adapta al cine al menos Boyle vuelva a estar tras las cámaras (y probablemente así será).
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Antonio Escohotado y las drogas

Leed su libro: de lo mejor -y más completo- que he leído sobre la materia (Racionero también tiene un libro-manual utilísimo -pese a ser un tanto snob- para cualquier hedonista en prácticas, titulado El arte de vivir).

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7

Parte 8

¿A palabras necias...?



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Se comenta por ahí que Javier Bardem ha dicho: "Los españoles son una pandilla de estúpidos". MENTIRA. Lo único que comentó en su polémica entrevista al New York Times fue: "Los españoles son duros. Ellos critican mi trabajo y piensan que soy un vendido. Y ante eso lo que tienes que decir es: Parad, sois una pandilla de estúpidos". Ante esas palabras, lo que yo entiendo es que sólo habla de aquellos españoles, en especial críticos de cine, que no comulgan con su manera de hacer las cosas. Él mismo lo ha intentado aclarar a posteriori.
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El título de mi entrada no intenta decir a Bardem que ignore esas críticas provenientes de su país de origen, ni tampoco lo contrario. Lo verdaderamente necio me resulta el hecho de tomarlas tan a pecho, de perder el tiempo con ellas -como estoy haciendo yo, por otra parte- o crear foros insultando al responsable... lo que me molesta es ese afán universal por dar relevancia a unas palabras provenientes de un actor (póngase aquí otra palabra si se desea: presentador de moda, bailarín, torero, futbolista...), porque lo que esos tipos deberían estar haciendo es actuar / presentar / bailar / torear / jugar al fútbol. Lo mismo que al filósofo no se le exige dar toques a un balón -y si lo hiciese mal, no se le criticaría-, no deberíamos esperar que las palabras de un actor deban descubrirnos el sentido último de la existencia humana, de España o, simplemente, que sean inteligentes. Recordemos cuando, en una ocasión menos afortunada, comentó que se había inspirado en Bush para su excelente papel de asesino en No es país para viejos. ¿Alguien perdió los estribos? Probablemente, ignorantes como él. ¡Ey!: tan sólo es un actor; dejad que parlotee mientras siga haciendo buenas películas. Todo el mundo tiene derecho a opinar. A lo que no tenemos derecho es a obligar al mundo a tomar en serio nuestras opiniones, tan a menudo estériles, imprecisas, ignorantes y/o banales. Zapatero a tus zapatos (es por ello que la gala de los Goya de las pegatinas "No a la guerra" me pareció, dentro de la buena fe imperante -seré benévolo creyendo eso-, una irrisoria pantomima. Más acertado me pareció la opinión que según dicen expresó Paz Vega en esa misma gala, sin pegatinas en su -maravilloso- busto: "Yo es que sólo soy una actriz, y he venido aquí por el cine").
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El problema es la gente que adora hablar muchísimo más de la cuenta. Así que agradezcamos que Bardem haya salido así, porque podría haber sido mucho mucho mucho peor teniendo por madre a un engendro como éste (no hablo más del sarpullido que me produce Pilar Bardem por educación):
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Pero Bardem también realizó comentarios acertados sobre sí mismo (y no el resto del mundo) durante su entrevista: "Tras ser galardonado por la Academia de Hollywood tu vida cambia un poco (...). Tienes que volver y tienes que demostrar que eres el mismo tipo estúpido y limitado y no ese supuesto chico de oro". Aquí, personalmente, le doy toda la razón. Estúpido no sé si será, pero respecto a sus dotes actorales siempre he pensado que es un actor limitadísimo y altamente sobrevalorado que únicamente tiene la inteligencia de escoger -en ocasiones- papeles espectaculares. Ni lo llamo vendido, ni critico su trabajo, sólo trazo sus límites. Bardem es un actor con instinto y oficio, pero limitado, pues en ocasiones resulta totalmente autocomplaciente y teatral (si no se lo creen, visionen esa bazofia del otrora fantástico director Amenábar titulada Mar adentro) y otras veces absolutamente forzado e inverosímil (vean la peli sobre Goya de Milos Forman y la horrible actuación de Bardem -aunque allí, hasta Natalie Portman/Popeye actúa de culo-).
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John Wayne, por ejemplo, me parece también un actor limitadísimo, pero eso no quita que sea un inmortal, responsable de papeles jodidamente míticos. Inmortal como Bardem y su papel en No es país para viejos, o en Jamón, jamón, o jodidamente genial con el maravillosamente sobreactuado Romeo Dolorosa del deliciosamente explosivo film Perdita Durango.

¡¡¡Españoles hijos de putaaaaaaa!!!
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Así que mejor se calle (si quiere) y siga haciendo buenos papeles, que para insultar a España con estilo ya hay mejores:


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(totalmente de acuerdo con el provocador Fernando Sánchez Dragó en lo de la triste glorificación del Lazarillo y su picaresca... no tanto con su oda a los horarios esclavos o al aséptico Japón)
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Un día más

El Gran Colisionador de Hadrones ha sido puesto en marcha sin matar a nadie, mucho menos al universo. Menos mal. Ojalá sirva para desentrañar los enigmas de la materia, la antimateria, el bosón de Higgs y todas esas historias del universo que me fascinan mas sólo entiendo de una forma bastante superficial -lo cual no es poco teniendo en cuenta mis "amplios" conocimientos de astrofísica-. Porque llegar a la Teoría de la gran unificación supongo que será la ostia... pese a que sienta que jamás llegaremos a otra cosa que no sea rascar la superficie de algo que nos viene demasiado grande.
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Volviendo al suelo: sobrevivimos. Tengo un día más para estar con mi Clementine. Tiempo para escribir mi libro, aprender japonés, ir a bailes de salón, seguir creyendo aprender algo y... bueno, al menos llego al concierto de despedida de La costa brava, y con suerte al de Calamaro del Sábado.



Cake - I will survive (en directo)
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Tuesday, 9 September 2008

Andy Chango vs. Boris Vian

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Da gusto volver a tener noticias del último gran artista bohemio (ignorando sus ocasionales y fantásticos recitales). Chango reinterpreta a Boris Vian. Casi ná. Puedes escuchar fragmentos del disco en su web.
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Monday, 8 September 2008

¡Olvídate de mí! (por Adrián Massanet)



"Es tremendamente difícil hablar sobre una obra maestra del arte.

Apenas 3 años desde que vio la luz, Eternal sunshine of the spotless mind comienza a convertirse en una de las películas de culto de la década. De momento hay pocos estudios sobre ella. Éste puede ser fácilmente uno de los primeros. No es intención del autor de estas líneas establecer un hito, sí de estar a la altura del prodigio.

Confieso que estoy dudando mucho de cómo abordar el ataque sobre ella, pues se trata de una obra tan densa y multifacética que se resiste a un análisis formal típico. Lo mejor será lanzarse. Detesto las alabanzas exageradas, los comentarios que no hacen más que sumar palabras grandilocuentes, así que supongo que las siguientes líneas tendrán que ser reescritas una y otra vez a conciencia…
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(...) Muy de vez en cuando, en cine nos encontramos con obras de arte. Hay que bucear en la obra enigmática de Ingmar Bergman, de Dreyer, de Tarkovski, de Lubitsch, de Lang. Cada demasiado tiempo, el cine es arte con mayúsculas: eterno, iluminador, puro, ingenioso.
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Pienso en El padrino II, The Shawshank redemption, The searchers, El espíritu de la colmena…Y en Eternal Sunshine of the spotless mind.
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Hay obras de arte que provocan una indescriptible conmoción emocional, casi espiritual. Que cada vez que las ves descubres algo nuevo. En presencia de obras de arte así, se experimenta un sentimiento profundo, purificador. Uno toma conciencia de lo mejor de sí mismo.
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Estas obras de arte destacan por encima de otras obras de gran calidad (ni qué decir de la gran masa de obras mediocres) en cuanto arranca la narración. Se percibe en la armonía de sus elementos, de todo lo que conforma el plano, la secuencia, la trama, los personajes. Tal cosa sucede aquí desde el primer momento.
Estas obras de arte son ambiciosas de tapadillo. Su apariencia es de humildad total. Son ingeniosas en silencio. Su percepción es de sencillez abrumadora. La humanidad contenida, encerrada y luego liberada, la profunda y terrible comprensión de la dignidad y la mezquindad de los personajes que describe. La inagotable sugerencia de sus ideas y formas estéticas.
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Todo esto, y mucho más, es Eternal sunshine of the spotless mind, dirigida por Michel Gondry en 2004, escrita por Charlie Kaufman (sobre una historia suya, de Gondry y de Pierre Bismuth), e interpretada por Jim Carrey, Kate Winslet, Elijah Wood, Mark Ruffalo, Kirsten Dunst y Tom Wilkinson en los papeles principales (...).
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Para que nadie me diga que suelto cosas sin fundamento, acudiremos a la RAE, en su versión de internet, y escribiremos Parábola. Lo que aparece es lo siguiente: (...) 1. f. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral. Esto es, sin lugar a muchas dudas, Eternal sunshine of the spotless mind. Una parábola.

Se equivocan los que buscan en ella Ficción Científica. Hay rasgos de ese género en todo lo referente al borrado de memoria, a los artefactos de ese borrado, etc, pero no indaga para nada en los fundamentos de ese género que durante 12 posts ahondamos aquí en Extracine. Y es uno de los motivos que más he leído para infravalorar este film: se pierde en un delirio modernista que podía haber sido una interesante Sci-Fi si la hubieran desarrollado más… Tales perlas, y otras por el estilo, son numerosas. A mi entender, no averiguan qué intenta narrarnos esta historia, sino que dan por sentado que ha de narrar lo que ellos digan. En fin.
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Parábola, a ratos luminosa, a ratos caótica. Un verdadero puzzle laberíntico en el que uno no se pierde, pese a todo, a poco que intente entrar en él con ganas. Hay varios detalles que nos pueden orientar dentro de este puzzle, y podemos seguirlos.
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(...) Cuatro colores para cuatro momentos distintos dentro de una relación de aproximadamente dos años y medio. Son los tintes de pelo de Clementine Kruczynski (Kate Winslet). Por supuesto, no están ahí por casualidad, sino que son una clave o signo que seguir, al mismo tiempo que son una representación de su estado de ánimo y del estado de la relación. Eso es bastante evidente, en orden invertido, el escrito más arriba: el primero de descomposición, el segundo es una falta de intensidad del rojo, el tercero es la pasión, el tercero la esperanza o el aprendizaje, según los cógidos de color universalmente aceptados.

Los pongo en orden invertido porque son el orden, más o menos, en que aparecen en la película, según le van borrando la memoria, cada vez más lejana, de Joel Barish (Jim Carrey). Tenemos una excepción en esta norma, una excepción tremendamente significativa, de la que hablaremos más tarde: se trata de la muy contradictoria secuencia de la biblioteca, en la que ella, a pesar de que están rompiendo (o a que no parece que vayan a estar juntos de nuevo) está teñida de rojo pasión…
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Hay más signos que seguir para orientarnos en la película: el accidente del coche de Joel a manos de una borrachina (...) Clementine, quien se estrella contra una salida de incendios; la libreta/diario de dibujos pensamientos de Joel, que tiene páginas arrancadas (lo que entronca con la secuencia antes citada, ya veremos por qué); la estación de tren y playa de Montauk (sobre todo la estación, que es el punto de encuentro entre el pasado y el presente…); y, por supuesto, el poco agradecido personaje interpretado por un Elijah Wood brillante, el supuesto rival de Joel que logrará una reacción en cadena y nos aclarará un poco la línea temporal de paso.
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(...) En este sublime relato de amor y de soledad, nada está diseñado o concebido sin haber reflexionado hondamente en ello. Por eso los lugares que visitaremos con la pareja se nos quedarán (al contrario que a ellos tras pasar por Lacuna Inc.) fijados en la memoria, y nos ayudarán, de paso, a no perdernos.

Son los siguientes: Montauk (tren, cafetería, playa y mansión solitaria), Lacuna Inc. (sala de borrado, despacho de Howard Mierzwiak -un excelente Tom Wilkinson-, y sala de espera con Mary -el mejor papel de Kirsten Dunst desde Interview with the vampire-), la casa de Clem, la casa de Joel, el lago, la casa del matrimonio amigo de Joel, la biblioteca en la que trabaja Clem, el restaurante chino, el mercadillo, la calle del desfile de los elefantes, la calle de Joel (que desemboca en otra con un cine al aire libre, perpendicular a otra donde ambos se separan para siempre), estación de tren, casa de la infancia de Joel (con un parque cercano donde juega con sus amigos), el bosque otoñal, casa de Howard Mierzwiak (sólo su dormitorio), y la estación de tren de Rockville (donde Joel coge el tren para ir a trabajar).
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(...) Joel y Clementine se conocen en Montauk. Ella se presenta en el tren que les lleva de vuelta a casa. Tras una conversación que es cualquier cosa menos típica (Clementine: My embarrassing admission is I really like that you’re nice, right now), se separan en la estación. Él coge su coche y se la encuentra andando por la calle, se ofrece para llevarla a casa, hace frío. Ella le propone tomarse algo y él acepta (primero dice que mejor no, pero…)…pero hay corte a ambos en la casa de ella. Ella se insinúa, él (tímido a más no poder) decide irse a casa. Ella le pide que le llame cuando llegue: quiere que la felicite por San Valentín.

En cuanto llega la llama por teléfono, ambos quedan para ir al día siguiente al lago. Bella y divertida secuencia: ambos en el lago buscando nombres a estrellas. Tras una noche juntos dando vueltas por ahí, regresan agotados, al amanecer, a casa de ella. Cuando ella le pide que la espere mientras recoge un par de cosas, aparece un desconocido (Patrick/Elijah Wood): le pregunta a Joel si necesita algo…
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Corte a: supuestamente muchos meses después: Joel llorando, ha cortado con Clementine (¿por qué iba a llorar sino?). Al volver a casa se siente paranoico. El vecino le pregunta por Clem. En su casa, se toma pastillas para dormir. Cae redondo, como drogado. Dos misteriosos individuos entran en casa de él (a uno nunca se le ve la cara) y no vemos qué es lo que le hacen. Casi inmediatamente corte a Joel hablando con un matrimonio amigo, en casa de ellos, sobre su ruptura con Clementine (breve flash-back, absolutamente genial, de su encuentro con ella en la biblioteca, lugar fundamental, donde no se le ve la cara al nuevo novio de ella, que parece no reconocerle -las mujeres nunca reconocen a un ex- él huye de allí muy dolido ¡sin cortes pasa de la biblioteca a la casa de sus amigos con sólo apagar la luz! fantásticos f/x caseros). El marido le avisa de que ella se ha borrado la memoria.

(...) Esto que he narrado son, más o menos, los 23 primeros minutos de este film maravilloso. Bien. En ellos están, comprimidos, insinuados, sugeridos, susurrados, todos los enigmas, los vericuetos, los callejones sin salida, de la historia. Son 23 minutos insuperables, escenificados y contados con una sencillez abrumadora, imágenes por completo hermosas y emocionantes (ayudadas por la preciosa música de Jon Brion, música a la par intimista y humorística, minimalista y vanguardista).

Falso inicio y falso final de una relación amorosa de dos seres solitarios y completamente opuestos. Principio feliz y final triste que no están separados por varios meses de relación. El inicio es varios días después del final…Pero eso lo averiguaremos cuando concluya el film: como sabemos los que la hemos visto, el final triste desemboca en una reacción de Joel (borrarse la memoria él también) y a la mañana siguiente del borrado está el segundo encuentro en Montauk, el narrado más arriba.
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El encuentro real fue en Montauk, pero diferente. Aunque más o menos parecido, tenemos la guía que representa el tinte de pelo de Clem (verde en el Montauk borrado, ruina azul en el Montauk revisitado…). Pero, ¿estamos seguros de que el tinte verde es el que marca el día de su verdadero primer encuentro? Bastante seguros: el día del reencuentro desmemoriado, termina, como vemos mucho más adelante, con la escucha de las cintas mandadas por Mary Svevo (Kirsten Dunst) donde ambos escuchan las barbaridades que dijeron del otro (parábola de un reencuentro normal, con las frases que duelen siempre en el recuerdo, impidiendo una reconciliación).
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En ese reencuentro Clementine lleva el tinte ruina azul. Si lo llevara verde nada de todo esto tendría sentido. Y todo (absolutamente todo, créanme amigos lectores, que para eso me dejo las pestañas en estos post) tiene sentido en esta Obra de Arte: fíjense en la foto de arriba del todo, con ambos tirados en el lago helado. La grieta del hielo ¿acaso no representa dos cosas?: no sólo la rotura sentimental futura, la balsa inestable de una relación; también la lesión cerebral a que se someten en la sala de borrado de Mierzwiak. Nada está por azar, y eso es indicio irrefutable de que nos hallamos ante arte de primera magnitud, donde el principio del relato es el comienzo, pero reescrito, reelaborado con el añadido de la vivencia emocional, del viaje exterior, pero sobre todo interior, en que nos embarcamos, enamorados de una historia de amor (valga la redundancia) como nunca jamás se ha contado en la entera Historia del Cine. Sean como los demás, y esperen 4 décadas a que lo digan otros con la ayuda del mejor crítico (el tiempo). Yo, por mi parte, sostengo eso ahora mismo.

(...) Hay más soledad, mezquindad, egocentrismo, fragilidad, celos, ignorancias, miedos, que verdadero amor, quizá. No estamos ante la típica historia (¿qué es típico aquí?) totalmente idealizada. Estamos ante una representación auténtica de unos acontecimientos dramáticos que suenan a absolutamente verdaderos. Poco importa el caos y la apariencia de anormalidad en los que nos zambullimos, una profundísima verdad emana de un relato construido con gran corazón por el director y los escritores. Sobre todo del director, por encima de un guión brillantísimo incluso.

Pero ya volveremos a eso (...). Al comenzar el proceso de borrado, iremos hacia atrás en el tiempo. Es decir, los recuerdos de Joel no se presentan al azar, como pueda parecer. Si nos fijamos bien, vemos que los recuerdos borrados van del más reciente (la última vez que la ve, mandarina el pelo, pelean y ella se va furiosa), al siguiente más importante, que es la discusión en el mercadillo (cercano a Lacuna inc., importantísimo, ya veremos por qué); y al siguiente, el almuerzo en el chino; y al siguiente, cuando ella llega recién teñida de mandarina.

Quedémonos ahí (recién teñida de mandarina, es un punto clave y lo retomaremos mañana) y rebobinemos, pero no en los recuerdos, sino en lo que pasa mientras se van borrando en la mente de Joel. Al comenzar el proceso de borrado (más o menos minuto 30) tenemos un momento de locura total, un prodigio de montaje por cierto, en el que lo que ve Joel, sus recuerdos, los recuerdos de sus recuerdos, etc, se suman en una locura total que te dice ahora viene lo bueno. La mezcla es tal que Joel se ve a sí mismo sentado en la silla de borrado en la calle del mercadillo cercano a Lacuna, mezclando imágenes que nosotros espectadores hemos visto.
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Y el montaje mezcla lo que vamos a borrar (casa de Joel, recuerdos) con la realidad en la que le están borrando la memoria (casa de Joel, realidad): mismo escenario, distintos personajes (Joel y Clem por un lado, Patrick y Stan por otro). Ahí tenemos el sensacional plano de Joel, mirando alrededor confundido, con la tele delante de él, reproduciéndole a él…Sí, una locura total, pero no hay tal locura, si lo pensamos bien: la lógica de lo ilógico.
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Patrick confiesa a Stan, mientras le borran esos recuerdos, el robo de las bragas de Clem y que se ha enamorado de ella. Tales frases entran en el cerebro de Joel. Este primer bloque termina con Joel dándose cuenta, en sus propios recuerdos con Clem, que alguien la llama igual que él (Patrick ha nombrado a Mandarina, como la llama también él…¡qué importantes son esos tintes!) cuando cae de la cama, cerca de ella, con la cortina con la que comienza, casi, una nueva película…
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No es coincidencia que las palabras de Mary Svevo (Kirsten Dunst) - ves un bebé y es tan puro, tan libre y tan limpio, y los adultos están hechos un lío de tristeza y fobias… - casi preceda el cambio en el curso de la historia, la rebelación contra el borrado de memoria. Clem se va con su nuevo novio Patrick, quien le regala el collar que compró Joel para ella, al lago helado donde todo empezó (o volvió a empezar…….) y ella se despertará en el lago del borrado en que vivía. Por supuesto, eso no lo vemos, vemos el despertar de él. Lo de ella lo hablaremos luego.
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Genial giro narrativo Porque nos habíamos quedado con la cortina. El recuerdo inmediatamente posterior a borrar es el que comparten ambos bajo la cortina que se han puesto encima a modo de manta (una cortina pocos minutos antes colgada). Es una bellísima secuencia: Clem le cuenta a Joel cómo se sentía de fea y de sola cuando era niña. Quizá el último recuerdo bonito de verdad que comparten. Por eso quizá cambia de opinión: no quiere que desaparezca. Primero quiere al menos guardarse ese recuerdo, pero luego quiere parar el proceso de borrado.
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Luz de linterna debajo de las mantas, con Joel reptando, luz de linterna o foco en el lago, con Joel buscando a Clem (perfecta simbolización de una memoria oscurecida y de la búsqueda de un objeto preciado dentro de ella…realmente es una parábola de primer orden), luz de linterna en la estaciónd de tren. Huyen, Joel llega al despacho (imaginario) de Mierzwiak, todo iluminado con luz de linterna. ¿Por qué luz de linterna? Qué extraño, ¿no? Ya veremos por qué.
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Todo termina en el recuerdo en el que Clem aún conserva el pelo rojo, en la escapada otoñal al bosque (donde abrirá los ojos al sueño y podrá abrirlos en el mundo real…¿acaso no hemos hecho todos alguna vez?). Intentará depertarse. Le pide ayuda a Clem, ella le aconseja que se vaya a recuerdos donde no le puedan encontrar. Eso hace. Huye a la infancia, a los recuerdos más escondidos, quizá más humillantes. Rozamos la hora de película.

(...) Mucho se ha hablado del guión y del guionista de este film genial. Y estoy de acuerdo en todo, por supuesto, en que es un guionista fantástico. Pero generalmente se le atribuye el mérito de Eternal sunshine a él, sólo a él, lo cual me parece tremendamente injusto, pero bueno. Sí es cierta la precisión de su escritura. Tópicos fuera en casi todo, o en todo, pero tenemos el primer giro (borrado de memoria) a la media hora, y el segundo giro (rebelación al borrado) a la hora.

Pero la estructura, la elaboración de las secuencias, no es nada si un director mediocre, o incluso inteligente y nada más, se hubiera hecho con este guión. Prueba de ello es la secuencia en la que Joel huye a sus recuerdos de infancia (el tan copiado truco de la lluvia en interior) y vemos un día cuando era niño, lloviendo, la bici empapada, charcos de barro, el niño Joel lamiendo el agua de lluvia.
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¡Qué representación tan verdadera! Eso, exactamente eso, es la niñez. Y con qué sencillez lo muestran. Es una escena a la vez melancólica (la soledad del niño) y vital (la diversión ante cualquier cosa en la infancia). Nada de todo esto estaba en el guión. Aquí comienza una nueva parte, algo más humorística, con detalles de la infancia de Joel, que mezcla también momentos humillantes de esa época de su vida.
Clem, para que el niño Joel (el único momento en que Jim Carrey se acerca más a su registro habitual) deje de llorar, le enseña la entrepierna. En el mundo real, Stan le mira la entrepierna a la recién conquistada Mary. El proceso de borrado se detiene. Entramos en el bloque más trascendental del film.
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Los operarios de Lacuna Inc. se encuentran con un inconveniente inédito. El cliente consigue detener el proceso de borrado dentro de su propia mente. De modo que el jefe, el Dr. Mierzwiak en persona, ha de acudir a las tantas de la mañana a ocuparse del asunto, abandonando a su mujer en el lecho de matrimonio. Se acabó la fiesta de Stan y Mary en casa de Joel (que no puede despertarse del proceso de borrado, pese a todo). Y Mary Svevo parece anormalmente alegre de que tengan que despertar al jefe del negocio y traerle por un fallo propio. De repente se olvida de Stan, con el que previsiblemente ha flirteado toda la semana y con el que se ha acostado en casa de Joel por primera vez.

Mientras tanto, continúa el momento cómico de Carrey caracterizado como el niño que fue Joel Barish, siendo también tan bajito como él: intenta convencer a Clem de que alguien intenta robarle su personalidad para conquistarla de nuevo. Pero es inútil, porque es la Clem de su mente, ¿no? es decir, no es la Clementine real, que está ahora en el lago con Patrick (aunque hace poco se acaba de despertar, recordando todo quizá...).

(...) Pese a las manos de mago del doctor con la máquina de borrado, Joel vuelve a lograrlo, y agarrando a Clem, sale corriendo con ella. Este es un momento absolutamente magistral, pues no solo se van borrando los elementos del cine al aire libre, sino que se borran elementos de la mente de Joel que él creo después de comenzar el borrado. Hablamos del momento en que acude a Lacuna Inc. para pedir que detengan todo. Se repite aquel recuerdo, con iluminación única de linterna, pero incluso las caras de ese recuerdo inventado están borrándose…
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Siguen huyendo hasta llegar a los momentos más humillantes de la adolescencia (masturbaciones) y de la infancia (el asesinato de un animal por coacción de sus amigos). Confieso que nunca he oído unos golpes (a un ave en la secuencia) que sonaran más terribles, con el piano maravilloso de Brion debajo. Y la intuición de Gondry como director adquiere tales rasgos de maestría que se permite la inclusión del plano de la pareja de ese ave, que al verla muerta desde un árbol echa a volar.
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Estamos en un grado de conmoción emocional tan grande, que la imagen del ave cuya pareja ha muerto posee una fuerza indescriptible, inenarrable. Y nace de la búsqueda de la emoción más básica, adentrando al espectador en el mundo terrible de los niños, después del aviso que es la hermosa secuencia de la cortina como manta. ¿Acaso no va vestida igual la niña que en la foto de Clem cuando tenía esa edad? Pero eso es imposible, pues no conoció a Clem de niña…Pero ya volveremos a eso.

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La habilidad de mago de Howard Mierzwiak logra encontrarle en todos los rincones a los que huye, excepto uno, el más esconcido, el más precioso…la casa abandonada de la playa. Es tentador otorgar a esa casa el símbolo de una relación: el oleaje del tiempo erosionándola, los pilares que la sostienen como los que sostienen una relación…Dice Clem our house. Esto es muy importante.
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Incluso ese momento en la nieve es borrado por el doctor, aunque no la casa…Entonces el borrado se detiene, porque vamos a contar otra historia del mundo real. La historia del doctor y Mary Svevo, que tuvieron un romance, del que ella quiso deshacerse borrándolo. El doctor no borró su propio recuerdo. Durante unos diez minutos nos olvidamos completamente de Joel y Clem. Mary despierta, como lo hizo Clem, aunque de manera diferente, del borrado. No recuerda nada, excepto sus sentimientos por el doctor, hasta el punto de besarle.
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Tal momento es visto por la mujer, quien, paranoica, ha acudido a casa de Joel. Lo cierto es que todo parece planeado para que Howard disfrute de una aventura. Pero no es así. En ese intenso pasaje del relato, nos hemos olvidado casi completamente de la pareja protagonista. Aquí hay otra pareja y otra historia borrada. Estas ramificaciones tramáticas logran darle a la historia mucha más densidad, mucha más verdad.
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De ahí pasamos a corte (a un plano en el que la bibliotecaria Clem está grabando los libros…mayor ironía imposible…o a lo mejor no es ironía, sino que tiene mucho sentido) y Joel acude a pedirle que salga con él, a pesar de que, según ella, está casado. Not yet, responde Joel. ¿A nadie le ha extrañado esta secuencia? Las únicas veces en las que Joel habla de otra mujer son al principio y al final, en la casa, y la menciona al doctor como alguien con quién él vivió…Un enigma más al montón, que luego intentaremos compilar. Aquí Clem tiene el pelo rojo, como en los mejores momentos de la pareja…Pero se están despidiendo. ¿A qué viene esta secuencia?
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Asistiremos poco después al verdadero (?) primer encuentro entre los dos, parecido pero distinto al del tren…En esta secuencia, la mejor de toda la película y, por extensión, una de las más bellas de las últimas décadas, Joel le habla a Clem como si narrase ese encuentro. Dice que se fue, que no se quedó con ella en la casa abandonada (a la que acuden con linternas, lo que explica la iluminación con linternas de aquellas secuencias de las que hemos hablado…). Pero ¿se quedaba para conocerla? ¿o para despedirla? En realidad da igual. Ambas cosas son lo mismo. Olas naranjas (¿mandarinas?) expresionistas son testigos del último beso. Todo se ha borrado ya.
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Todo se ha borrado ya. Sólo queda, porque el destino es benévolo, un resquicio para vencer al pasado: Mary Svevo. Dolida, por haber conocido que su memoria sentimental también fue borrada (porque ella quiso), envía todas las cintas de los borrados a sus dueños. En ellas los clientes hablan de sus ex-parejas de forma abierta. Nueva parábola (...), esta vez con motivo de la clásica situación de reencuentro de una ex-pareja, en la que hay palabras amables, pero flotan en el aire los reproches, los insultos, los trapos sucios…

En este momento el resto de la historia, todo el tema del borrado y de la lucha por retener los recuerdos más preciados, pasa a un segundo plano. Sólo hay dos personas. Se perdonan los mutuos errores y se conceden un poco más de tiempo. Ok, dice Joel, acepto lo que venga. Clem se emociona, parece que habrá más relación…
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El film (...) muestra de lo que una historia bien contada, de lo que unos personajes (todos) tan o más vivos (tan o más reales) que personas con las que uno puede cruzarse todos los días, pueden ofrecer a una pantalla. La conciencia de lo real. Aquí se ha creado lo que decía Dostoievski en sus cartas: yo no imito la vida, la creo…
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Empecemos por él.

Joel Barish es el prototipo de soltero apocado, serio (luego veremos que tampoco es tan serio), sensible, marginado socialmente. Es un hombre tan corriente, tan solitario, con tan escasa autoestima, que le es muy difícil entrarle a una mujer y hablarle, por muy fácil que le pongan las cosas (y Clem se las pone terriblemente fáciles…más o menos).

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Cuando va a fiestas, como la de la playa, se queda al margen, sitiéndose violento y extraño en situaciones como esa. Gracias a ello conoce a otra marginada, pero completamente opuesta a él. Inmediatamente, ya sea en la playa, cuando ella coge de forma inesperada su comida, o en el tren, cuando ella se pone a hablarle de forma inesperada también, se siente terriblemente atraído por ella. Es completamente todo lo que le gustaría ser a él: despreocupada, alocada, imprevisible, llamativa. Y además es muy guapa.

Y además le hace caso. Cosa que seguro no le ocurre a menudo. Cuando rompe con él, o más bien, cuando se larga sin más de su casa, su seguridad salta en pedazos. Y además, se siente terriblemente culpable: él nunca le contaba cosas íntimas, sentimientos (aunque ella habla demasiado y le impide expresarse); se negaba a tener hijos con ella; no salía por ahí a tomar copas con ella…
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¿Qué tiene de especial Joel Barish? Realmente, no mucho. Sin embargo es un buen tipo. Es también alocado, cuando se encuentra a gusto. Y, cosa curiosa, cuando él saca esa faceta de su personalidad, ella no le hace ni caso. Le parece que es una chica estupenda y especial, pero también cree que es inculta, mezquina, egoísta e inmadura. A veces siente pena por ella.

(...) En realidad, los rasgos de personalidad que más le van a Jim Carrey, al menos juzgando su carrera, son los de Clementine. Pero aquí es todo lo contrario al Carrey que siempre vemos. Hasta en papeles más respetados como The Truman Show o Man in the moon sigue siendo él. Pero aquí no. Aquí está totalmente despojado de cualquier tic de actor de slapstick y de bufón. Es una persona…completamente real.

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Pienso que Joel Barish tiene mucho más que ver con Carrey que todos sus otros personajes. La identificación es total. Y Carrey está perfecto. En un papel totalmente anticomercial, donde es dificilísimo lucirse o destacar. ¿Cómo le dirige Gondry?
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La palabra que define la dirección de Gondry sobre Carrey es el estímulo emocional. Joel es sereno sólo en apariencia, distante, neutro. Pero en verdad es tremendamente estimulable, y no sabe reaccionar ante la gente. Carrey no debía tener gestos, ni muecas, salvo en los momentos en que todo se le va de las manos.
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De hecho todo debía hacerlo con los ojos, y apenas moverse en las secuencias menos complicadas. Siendo un actor superdotado como él, darlo todo, recorrer una gran cantidad de estados anímicos, de emociones y sentimientos, para él es accesible. Y sólo con los ojos gran parte de la historia. Ah, y su voz. ¿La han visto en versión doblada? Imperdonable.
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La secuencia: La casa de la playa, desmoronándose, cubriéndole de arena.
Y está perfecto.
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Y sigamos con ella.

A primera vista, Clem es todo lo opuesto a Joe. No tiene miedo en hablar con extraños, es alegre y sin muchos complejos (aparentemente), y es vital y transgresora. Pero lo cierto es que conoce a Joel porque ambos se sienten incómodos en las celebraciones y se sienta a su lado en las escaleras de la playa. En el reencuentro de ambos, o posible creación mental de una historia mejor de Joel, curiosamente ella se acerca a él, cosa que él nunca haría.

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Joel es todo lo que ella querría ser, o tiene una serie de características y rasgos que ella echa en falta en sí misma: no es arrogante ni iracundo, no cambia de estado de ánimo continuamente, aparenta madurez, aparenta serenidad (como ya hemos visto, tanta no tiene). Pero sobre todo es un hombre que no parece echarla de su lado cuando ella se muestra tal cual es.
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Están juntos más de dos años, y en ese tiempo ambos acaban bastante cansados el uno del otro. Con toda probabilidad ella ha tenido relaciones con otros hombres, aunque fueran meramente sexuales, y él las ha consentido. Si no es así, ha habido alguna historia fuera de la relación. En ese tiempo ella se acaba sintiendo atrapada, encarcelada por la relación, y ya le da igual que Joel la acepte tal cual es. Se aburre y quiere tener hijos, y no sabe plantearle a Joel esa necesidad.
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En realidad toda esa alegría y ese desenfado esconden una vida y un estado emocional inestables y llenos de problemas, amén de mucha melancolía y un buen trago de desesperación. Sólo busco mi propia paz de espíritu, le dice en la librería a Joel. Y es una de las pocas verdades que dice en toda la película.
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El resto del tiempo le cuesta decir lo que realmente siente, por mucho que parlotee sin parar. Hablar no es necesariamente comunicarse, le advierte Joel. A pesar de trabajar en una librería, tiene un vocabulario limitado y es posible que no estudiara en la universidad. El hecho de acabar con Joel tiene más que ver con su búsqueda de alguien que le de esa paz y que le demuestre que se puede estar algo chalado sin que te crucifiquen.
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Maravillosa, maravillosa Kate.
En la edición de 2005 de los Oscar (que entregan los premios a las producciones de 2004) este film fue premiado sólo en el de mejor guión original. Kate Winslet fue nominada, por su parte, a mejor actriz en papel protagonista. No ganó, porque estaba la extraordinaria Hillary Swank en la no menos extraordinaria Million dollar baby. Pero si hubiera ganado nadie debería haberse asombrado.
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Está perfecta, igual que Carrey en su papel, en un rol que, en principio, no le va para nada. Sin embargo sospecho que es un papel con el que se sentiría terriblemente indentificada (¿acaso no nos sentimos todos identificados con ella?)
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La palabra clave de Gondry en su dirección debió de ser la velocidad, y el cambio. La generosidad compartida con un egoísmo atroz. La máscara de esas personas que intentan aparentar siempre una alegría, un estado óptimo, mientras quizá se sienten perdidos y sin rumbo.
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Inolvidable por siempre Kate Winslet. Y guapísima.
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(...) Se suele hablar mucho del guión del singular Charlie Kaufman, que es, ciertamente, un guión tan brillante como se suele decir, como lo más fundamental para el éxito de esta película. Yo no estoy de acuerdo. Creo que lo más importante es, por este orden, la visión del director, Michel Gondry, la entrega de sus actores, todos sin excepción, y el guión de Gondry. No vamos a entrar ahora en la vieja polémica de que lo más importante es el guión. Es capital, por supuesto. Pero este puede ser, fácilmente, uno de los guiones más difíciles de leer que se han visto por ahí, y es meritazo de Gondry (que vale, es autor también de la historia, pero no del libreto), el haber leído el guión y haberlo entendido todo tan bien y haberse hecho dueño de él.
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Gondry, curtido en muchos vídeos musicales, y en multitud de comerciales y trabajos menores, es un francés afincado en Estados Unidos que, a los 40 años, en su segundo largo, ha conseguido lo que muchos directores de talento esperan hacer a los 50 o 60. Esto es: filmar una película imperecedera. Probablemente ni siquiera se lo planteara. Es decir, él sabía que estaba filmando algo muy emocionante, pero es poco probable que supiera que lo conseguido era una de las cimas del arte de los inicios del siglo XXI, y, por extensión, de muchas décadas de cine irregular.
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Con una puesta en escena nunca enrevesada, sino absolutamente clásica, aunque de un ingenio arrollador y con una mirada absolutamente única, el director nos narra una historia con tanta y tan pudorosa sencillez, con tanta y tan espeluznante humanidad, que hay que verlo para creerlo. Dudo mucho que el trabajo posterior del cineasta se acerque siquiera a esto, aunque supongo que lo intentará.
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El autor del origen.
No creo que haya ahora otro guionista, salvo quizá Alan Ball o Ronald Harwood (entre otros, muy pocos), que puedan tener el prestigio de Charlie Kaufman, uno de esos raros guionistas puros cuyo talento y personalidad impregnan cada obra de la que forman parte, y desde luego la película que nos ocupa es el más claro exponente.
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Estaríamos varias horas (de hecho ya las hemos estado, desgranando la película secuencia a secuencia, prácticamente) para observar la extraordinaria habilidad conque Kaufman hila un guión con miles de posibilidades, sin dejar nada al azar, donde todas las ideas de la historia tienen un fundamento y donde los personajes cobran vida al ser encarnados por actores (no como en la mayoría de los guiones, donde es difícil que el actor pueda sentirse a gusto).
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Dicen que en la actualidad prepara su debut como director (Synecdoche, New York). Era esperable, pero los grandes guionistas que dirigen por inercia no terminan siendo buenos directores generalmente. Ya veremos cómo le queda.
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¿Everlasting love?
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Bien, llegamos al final. Hemos diseccionado, prácticamente secuencia a secuencia, este relato para explicar, punto por punto (aunque nos hayamos dejado, como es natural, numerosos detalles…esto no es un libro, es un blog…algún día escribiré un libro sobre ella, prometido; otra cosa será que alguien quiera publicármelo…), hemos hablado de los actores, de las claves de su trabajo, del director y del guionista.
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Hemos comentado el gran trabajo del músico Jon Brion, quien ha creado una bella, extravagante y singular música para el film. En una historia tan de remembranza como este, donde es tremendamente importante la percepción sensorial, la marca emotiva, una música como ésta es un regalo del cielo, pues te ayuda a contar la historia de forma que todo resulta más fácil. A ella va unida una creación de sonido, a cargo de Eugene Gearty (habitual de Scorsese y los Coen, nada menos) que es todo un alarde de diseño.
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No hemos comentado nada de Ellen Kuras, la operadora jefe, quien realiza un trabajo soberbio de lentes y objetivos, siendo capaz de alternar gran cantidad de distancias focales y de ambientes, para crear una luz y un aspecto visual muy rico en matices, y siempre ayudando a contar la historia que el director quería contar. Una cámara inquieta, a cargo de un fenomenal Chris Norr, cuyos contínuos movimientos siempre están sentidos. Esto es: a cargo de contar, de narrar, más que de llamar la atención sobre sí misma.
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Mención especial para el diseñador de producción, el maravilloso Dan Leigh, quien diseña un mundo melancólico pero verdadero, nunca falso, ni abigarrado, y que se adentra en el mundo de cada personaje para dotarle de vida en los pequeños detalles de forma magistral. También mención especial para uno de los montajes de lo que va de siglo, el que hace Valdís Óskarsdóttir, un montaje que debería al menos haber sido nominado al Oscar, y quizá ganarlo.
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Todos ellos, y muchos más, en varios departamentos, están plenamente engarzados y dirigidos con mano maestra por Michel Gondry, que es el director y, a fin de cuentas, el capitán del barco. Él es el que tiene el mérito de que todo funcione.
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Las cosas buenas nunca mueren.

Es este un film que da miedo. Que asusta. Uno de esos raros relatos que le parecen a uno (toda vez que la historia le ha atrapado, y cuando eso ocurre no hay marcha atrás) más reales que la vida misma. Más auténticos que la vida misma. A pesar de que, en sí mismo, uno nunca sabe muy bien qué es real o qué no. Pero no le importa.
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Un relato cuyos 15 primeros minutos son un comienzo por todo lo alto, por lo más arriba; aunque de forma sencilla y serena. A continuación el relato se rompe, y pasa a ser otro relato completamente distinto, pero es el mismo. Y luego, a la media hora, se vuelve a romper, vuelve a fugarse a un territorio completamente nuevo. Y aún así el equilibrio se mantiene, el prodigio se eleva y se eleva, para no desfallecer.
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Más pudoroso, más humano, más verdadero…es imposible. Como imposible no es sentirse totalmente identificado con los protagonistas. Sospecho que cualquiera que la vea sentirá lo mismo. Quizá no aquellos incapaces de ver más allá. Pero una cosa sé que es cierta, el que pueda ver que vea.
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Hemos terminado ya".



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Puedes leer el artículo completo en Extracine.
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Otros estudios de la película en Joel Loves Clementine:
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Bunbury de Luxe

El Sábado pasado pude disfrutar en la Feria de Muestras del ya anunciado concierto de presentación del nuevo disco de Bunbury: Hellville de Luxe (nombre del estudio de grabación del cantante -creo-). Cómo no, impresionante. Os dejo aqui un vídeo con uno de los temas, y aquí un enlace taringuero para descargar tres canciones más (una de ellas -El hombre delgado que no flaqueará jamás- será el single).
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Friday, 5 September 2008

Thursday, 4 September 2008

Avances (The Fall, Australia, Inglorious Bastards y Dragon Ball)


¿Quién puede esperar algo malo de una película en cuyo póster promocional aparece "Spike Jonze y David Fincher presentan"? .

Puede que ambos sean amigos de Tarsem Singh por su pasado videoclipero común, pero lo que resulta innegable es que el trailer produce, como mínimo, interés. Además Tarsem ya tiene en su haber otro film poderosísimo visualmente hablando: The Cell, que tiene como protagonista, por desgracia, a la carapato "Jenni Farlopa", rebajando -y van...- el resultado final de la película (desde Giro al infierno, nada de nada).
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Otro que también genera muchísima expectación es Baz Luhrmann y su particular Lo que el viento se llevó: Australia (tierra natal del director).
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Tras hacer hablar a DiCaprio con palabras de Shakespeare y la maravillosa y emocionante pastelada titulada Moulin Rouge, su próximo trabaja se espera con tantas ganas que ya circula por ahí algún que otro fake trailer: no os dejéis engañar.

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"Pongo a Dios por testigo que tras Dogville no doy una"

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Y para finalizar, unas imágenes escalofriantes de Dragon Ball. Que levante la mano quien no se sienta indispuesto tras verlas detenidamente... yo desde luego no veo nada del espíritu de la serie en pie, y es que ya sólo Goku me parece un Frodo "pop" con bola por anillo y sobredosis de gomina. La única que se salva según mi criterio es Bulma/Emmy Rossum, increíblemente sexy.





Puedes seguir los avances del film aquí o aquí, por ejemplo. Que esto me está dando tanto mal rollo que me voy a desmarcar de seguirla día a día (daré sólo alguna noticia si me parece realmente importante). El tiempo me la pondrá en el cine, y ya podré despacharme (o disfrutar) a gusto con ella.
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PD: Tarantino continúa con su Inglorious Bastards, que, ambientada en la segunda Guerra Mundial, relatará más o menos la historia de un grupo de soldados aliados que durante guerra transporta a varios criminales hacia su ejecución. Los nazis les sorprenderán con una emboscada y todos, excepto los criminales, serán asesinados. Entonces los prisioneros decidirán huir a la neutral Suiza, escapando así de las garras de nazis y aliados para intentar llegar y estar a salvo. Nombres que se barajan: Brad Pitt, Leonardo DiCaprio... por lo visto nuestro director no quiere repetir el inmerecido fracaso en taquilla de la excelente Grindhouse... ¡ah! ¡Y Mike Myers hará de nazi (y no gordo:-) cabrón!
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